EJERCICIO SEMANA II

Semana II

Tema: LO QUE QUEREMOS Y NO NOS PERMITIMOS

ESTE TEMA ESTÁ ESTRECHAMENTE VINCULADO AL ANTERIOR. A NUESTRAS NECESIDADES. TODO AQUELLO QUE QUEREMOS HACER Y NO HACEMOS DEBIDO A LAS EXIGENCIAS CON LAS QUE CARGAMOS. LA SEMANA ANTERIOR VIMOS LA SEPARACIÓN EXTERNA ENTRE TUS NECESIDADES Y LAS MÍAS. ESTA SEMANA VAMOS A IR AL INTERIOR. VER QUÉ QUIERO HACER Y NO ME PERMITO POR LA EXIGENCIA CON LA QUE CARGO

Breve (no tan breve) explicación del Tema

Esta semana propongo poner la atención a diario en aquello que queremos hacer/decir/manifestar/expresar/concretar/materializar y no lo hacemos. Lo que nos gustaría y no nos permitimos.


Eso que nos saldría hacer o decir es un flujo de energía que comenzó dentro de nosotras y tenía que llegar al exterior. Ese flujo que tiene la necesidad de exteriorizarse y materializarse se queda en nuestro interior y en él va creciendo. Se va juntando con muchas otras postergaciones hasta que PUM! Llega la bomba explosionador.


Te suena con lo de explotar?


cuando explotas…qué es en realidad lo que está queriendo explosionar?


La interrupción de la energía va in cresciendo dentro de nosotras.


Aquí también entra el rollito del cuidado. Pero no del cuidado aparente, sino del cuidado en el sentido de elegir aquello que nos hace sentir plenitud. Contra más nos «cuidamos», menos explotamos porque estamos haciendo lo que nos gusta. Pero ese cuidado, en realidad, no está separado de nuestra vida sino que se asienta en ella.


El cuidado no es un premio. Algo que viene después. Sino que es necesario que sea las bases de nuestra vida.


El cuidado es tenerse en cuenta. Así como estamos teniendo en cuenta todo el día las necesidades de nuestors hijos, nuestras parejas, nuestros vecinos, nuestros padres y hermanos, etc. Aunque muchas veces no lleguemos a atenderlas, en genral siempre las vemos y sentimos culpa cuando no atendemos a los otros.

Este denota el enraízamiento del quiere al prójimo más que a ti mismo.


Esto es muy dañino, porque si yo pienso más en ti que en mí, no me puedo ver yo. Si no me puedo ver yo voy a esperar ( y muchas veces exigir), que me veas tú. Y tú me vas a ver pero a tu modo, que no es el mío.


Siento que esto es muy profundo y es el inicio del sufrimiento humano. Porque estamos siempre esprando el cuidado del otro y no aprendemos a cuidar de nosotros mismos. Y mucho menos somos ejemplos de esto.


Lo que en general no vemos son nuestras necesidades todo el tiempo siendo relegadas. Haciéndolas esperar. Retendiéndolas. Quedándose para un luego. Un después. Un futuro, que se va quebrando y postergando aún más.


Ya no te digo aquellas personad que esperan a que otra vida sea mejor que ésta. Y se resignan así a no tenerse nunca más en cuenta.


Esto es el sacrifico del hoy. Por la bendición de un mañana. Que, por otro lado, nunca llega.

No vamos a ponerle moral al asunto, de lo que está bien hacer o no. Qué necesidades son correctas o no. O lo que es apropiado decir o no. Tipo que si no es recomendable decir palabrotas o gritar y por eso me callo y no lo digo o no grito. No entraremos en discutir cómo es deseable ser.


Sino que prestaremos atención a qué exigencias cargamos que cortan ese flujo de energía que necesita ser expresado-manifestado en lo externo. Porque ese corte es la REPRESIÓN (autoimpuesta) en la que estamos anclados como civiliación y que estamos transmitiendo como patrón automático de conducta.

Porque el patrón es conductista. Si haces esto obtienes premio. Si no lo haces, obtienes castigo.


El patrón no es una visión holística integrada en nuestra realidad.


El patrón no comprende.


El patrón automático encauza conductas in-deseadas, aunque el deseo pulse por salir y expresarse vitalmente.


Me acuerdo que yo viví algunos años de mi maternidad casi sin tocar el sofá. Estaba todo el día en modo casa, modo juego, modo atención y
presencia y sólo cuando se dormía mi hijo me tiraba a leer un rato en el
sofá. Me pasaba los días postergándome.


Ese patrón de postergación es lo que hemos mamado pero bien y por eso la
mayoría de las madres no saben qué hacer cuando sus hijos se hacen
mayores y siguen cuidando y cuidando a cualquiera que sea y olvidando su
existencia.


Somos la sociedad del cuidado y, paradójicamente, nos hemos olvidado de cómo nos cuidamos cada cual a sí mismo. Curioso!

Vamos con el Ejercicio

7 VECES AL DÍA

 

Tienes que observar ese corte del flujo de energía. La separación entre tú y tú


Algo así como «Quiero hacer esto y no lo hago. Quiero decir esto y respiro 30 veces. Quiero gritar pero me calmo. Quiero discutir pero me callo. etc sin fin»


Prestar atención por lo menos 7 veces al día a todo aquello que dejamos de hacer y plasmar aquello que corta ese flujo del deseo/el anhelo/la necesidad/nuestro impulso, etc.


Observaremos qué nos decimos. Cuántas veces nos postergamos y qué discurso hay en esa postergación.

Observaremos qué diálogos se activan, qué pensamientos, qué partes. Observaremos qué resortes se nos activan.


Y los plasmaremos en la medida de lo posible.


Vamos a ver de qué está hecha nuestra exigencia todo el rato que no nos deja llegar a lo profundo de nosotras.


Podremos apuntarlo en ese mismo momento o no. Si aprovechamos la tesitura para utilizarlo en el momento podremos captar muchas más información pero no es necesario.


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