VER AL OJO

Generalmente vivimos con una presión constante que se forma y amasa en la sensación de estar siendo observados.

Como si nuestras acciones, pensamientos, decisiones, palabras, se estuvieran pasando por el filtro de lo que es adecuado y lo que no. Lo que está bien y lo que no. Lo que es apropiado y lo que no. Lo que se debe y lo que no.

Me costó mucho identificar la presencia de un Ojo que me estaba observando todo el tiempo. Pero, desde que lo hice, mi vida ha dado un giro inesperado.

Ese Ojo que tenemos dentro pero es como si estuviera fuera (hecho de todas las personas que nos miran, de todas las imágenes que nos gustaría sobre nosotras mismas y nuestra familia, de los médicos y expertos, de nuestros padres y familiares y conocidos a los que no les gusta lo que hacemos o somos).

Y, más que observando, está exigiendo, juzgando y condenando, augurando, queriendo complacer, en base a una estructura de pensamiento sobre la realidad que estaba puesto mucho antes de nosotras. Y con la que, seguramente, no estamos en acuerdo.

La presencia de ese Ojo que todo lo ve es una sutil invasión del individuo por la cual éste está en lucha perpetua consigo mismo. Se han inventado muchos ojos que te están mirando desde que la humanidad ha querido ejercer control sobre el otro:

 Por ejemplo Dios, el todopoderoso, omnisciente y omnipotente, los de los Reyes Magos, que si somos buenos nos traen juguetes y si no, carbón, Papá Noel, El demonio, Sauron,……….. Todos simbolizan una mirada que te observa constantemente, sin descanso ni tregua. Sin intimidad alguna.

Tanto es así que los católicos tenían que ir a confesar incluso sus pensamientos, para ser absueltos de los mismos.

TU CAPACIDAD DE "VER" (TU OJO) SE HA CONDICIONADO HISTÓRICAMENTE por el juicio

De modo que el ser humano y su capacidad de acción se ven totalmente inhibidos.

En mi caso, pude reconocer la presencia del Ojo gracias a la maternidad y la tremenda presión que he llegado a sentir en algunos momentos.

Como que mi vida tenía que adecuarse a lo que ese Ojo dictara. Ojo construido por toda la historia del discurso de nuestra sociedad, cultura y pensamiento. Que viene de la mirada de los padres, escuela, familiares, parientes, amigos, colegas, vecinos, etc.

(No sé si se me entiende una mierda ni si estoy expresando lo que quiero. Pero sigo…)

Una vez fui capaz de identificar ese Ojo pude distanciarme de él (no inmediatamente sino en una labor de ir reconociendo la presión que ejerce en mí nivel a nivel y capa a capa de mi ser) y pude llegar a saber que, en realidad, ese Ojo no existe.

Porque lo que existe es Mi/Tu Ojo, que es el simbolo de mi/tu propia visión.

Reapropiarse de la propia visión es la tarea de reconocer la invasión de ese Ojo en tu propia forma de mirar, para poder, capa a capa, agradecerlo y dejarlo ir. Es decir, la manera propia y singular de ver las cosas pasa por reconocer también todo lo que no nos es propio, agradecerlo (porque de algo nos ha servido como colectivo consciente humano) y dejarlo ir para poder crear lo nuevo a través de nuestra visión.

Ver es Percibir. Viendo accionamos el mundo.

(Aunque a veces te parezca que no entiendes nada de lo que te digo, poco a poco se irá armando la constelación. Capa a Capa)

El Ojo más allá del tuyo no existe. No hay Nadie que te observe. No va a llegar el juicio final. Pero vives como si todo el rato estuvieras frente al tribunal de sentencia por algo que has dicho, has comido, has pensado o has hecho. Te interrogas, juzgas, te pones entre la espada y la pared, te cuestionas, por cualquier movimiento por pequeño que éste sea.

Por supuesto que todas tus acciones tienen consecuencias. Consecuencias que has venido a asumir por entero desde lo que auténticamente eres y te toca manifestar.

No hay juicio más allá del que te haces tú a ti misma todo el tiempo. LA vida no te está juzgando.

La vida sólo late de manera incesante dentro de tí. Sin tener que ganártela. Sin tener que ser aprobada por ella.

Pero la única que te ves a ti misma 24 horas eres tú. Las otras personas, cuando te miran y sientes que te juzgan, en realidad no tienes ni idea de lo que está pasando ahí dentro de ellas y eres tú la que te juzgas, te defiendes o atacas en consecuencia.

Vivir con la presión de tener que pasar por el molde de un Ojo que se te ha querido imponer es una tortura. Pero también puede ser un juego de quitar la paja del grano, para llegar al verdadero y único Ojo que existe en tu existencia.

Que es el tuyo.

Y es, a partir y gracias a tus ojos, que ves el mundo y por lo tanto accionas en él.

Ver es una acción total.

VerAlOjo

Y ahora que nos hemos adentrado en el arte de Suspender el mundo

Vamos a comenzar un Viaje por el Ojo

Suspendiendo cada forma de mirar que tiene. Suspendiendo todo lo que nos dice. Dejándolo ahí en un limbo.

Esta semana toca VERALOJO

Vamos a jugar a su juego, puesto que los ojos están hechos para ver. Pero no para ver desde lo que nos dicen que es. Sino para ver desde lo que somos. Pero partimos de la confusión de tantas veces no saber lo que somos. De manera que Vamos a acecharle nosotros. Vamos a verle.

ejercicio:

Esta semana vamos a mantenernos al ACECHO. Esta vez no hay número. Cada vez que detectemos un juicio nos sintamos a gusto con el acto de acecharlo.

Como sagaces y astutas magas, vamos a estar al acecho de todO EL JUICIO que el OJO nos traiga con su presencia por el hecho de mirarnos.

Simple-Mente.

Vamos a reconocer cada juicio.

No tenemos que hacer nada especial con ellos. Tan sólo verlos.

Obviamente, ejercen una presión o sensación en nosotras. Podemos verlas también. Pero no hacer una interpretación de lo que ocurra. Simplmente ver lo que ocurre. Suspenderlo ahí.

VER QUÉ NOS DICE SOBRE NOSOTRAS. Qué nos pasa. Qué nos decimos. Observaremos
qué diálogos se activan en nosotras, qué pensamientos, qué partes, qué
resortes.
Cuánto nos pesan o inhiben.


Cómo nos hacen reaccionar y movernos. A Cuánta POSTERGACIÓN nos llevan, de nosotras mismas.

 

Cómo nos apuntalan y presionan.

 Reconocer la mirada enjuiciante de ese Ojo que nos mira.

Acecharla durante esta semana.

Algo personal en relación a esto:

 viví algunos años de mi maternidad casi sin tocar el sofá en plan no hacer nada y simplemente reposar. Estaba todo el día en modo casa, modo juego, modo atención y presencia y sólo cuando se dormía mi hijo me tiraba a leer un rato en el sofá. Me pasaba los días postergándome de modos infinitos. Porque juzgaba todo lo que no ser, hacer y decir, según lo que era ser madre crianza respetuosa.

Y ese patrón de postergación es lo que hemos mamado pero bien y por eso la mayoría de las madres no saben qué hacer cuando sus hijos se hacen mayores y siguen cuidando y cuidando y olvidando su existencia.

Alguna vez me vi plantada en el sofá con mi mente diciéndome, qué mal estar así, levántate a recoger, fregar los platos o, por lo menos, jugar con tus hijos, y me quedé petrificada viendo todo este pensamiento y vi a mi abuela en él y muchas cosas más que os iré contando.

 

Cuando das espacio para ver al ojo, el ojo te cuenta muchas cosas más. Que no son interpretaciones. Son informaciones estancadas.

 

 

Puedes apuntar o grabar tus hallazgos en ese mismo momento o no.

No es necesario ni requerido.


Y estaría guay que fuéramos compartiendo por el grupo los darnos cuenta y los hallazgos como vayamos «viendo».



Os mando un abrazo infinito como infinitas somos!

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