Límites

Tema de entre temas son esto que nombramos comunmente límites.

Hablamos de «límites» dando por supuesto cosas sobre ellos. Sin aclarar a qué se refiere, qué son y qué significación real y material tienen.

La palabra límites viene etimológicamente del latín «limes», del genitivo limitis que siginifcaba frontera o borde.

Originariamente, se refería a un sendero que separaba una propiedad de otra. Así, pasarse del ´limitis, que refería a ese sendero, era invadir la propiedad que estaba separada por el sendero. El sendero era «tierra de nadie» donde podía ir cualquiera.

Entonces, un límite, podríamos entender que es el territotio que separa. El límite es mi frontera. Lo que me separa a mí de ti. Hasta aquí soy yo, llego yo, puedo yo, etc.

Cosa que, si tú sobrepasas,  estás invadiendo mi propiedad. Lo mío.

Es, por tanto, una delimitación de algo que tiene sentido. Es la limitación de lo que yo soy.

Esa limitación carece de sentido sin el ser que soy. Sin mostrarme absoluta y completamente. Sin ocupar todo mi espacio. Todo el espacio que soy.

Poner los límites querría decir, marcar ese espacio limítrofe entre tú y yo.

Sería delimitar mi yo. Pero ese límite no tiene ningún sentido si no soy yo. Si no tiene sentido para mí, si no muestra nada de mí sino que es algo que me digo que «tengo que hacer». Es decir, un límite no tiene por qué ser un No.

Un No puede estar vacío de límite y no tener ningún sentido biológico, pues no es algo real que estoy marcando de mí hacia ti. Por ejemplo, me dicen o he escuchado que los niños tienen que comer todo del plato, aunque yo realmente no siento nada con respecto a este tema y no siento molestia ninguna porque deje algo. O otro ejemplo, me dicen que los niños tienen que ver las pantallas 20 minutos al día pero yo no tengo problema con que estén una hora.

Pero entro a creer que «eso» tendría que ser así y me lo empiezo a tomar personal y entro en un conflicto o lucha interna en la que a mí como ser, eso en realidad me da igual, pero tengo la presión de que tiene que ser así y entonces tengo que im-ponerlo.

Esto en sí no es un límite. Prque no manifiesta una limitación o un borde de mí misma. Una realidad interna manifestada.

Lo que verdaderamente manifiesta es:

la im-posición

Es la imposición en la que yo pienso una cosa sobre lo que tienes que comer o lo que tienes que ver (sin darme cuenta de cuán im-puesto tengo yo ese discurso) y te obligo a acatarlo.

Eso en sí mismo no es un ´límite ya que no muestra una zona de frontera. La zona de frontera de mi yo. Sino que implica una invasión, en la que yo, dándome igual el límite que me estás mostrando tú (llorar, rechistar, patalear, morder), me lo paso por el forro y te obligo a acatar lo que estoy llamando mi «límite».

Porque lo digo Yo.

Creemos que poner límites a los niños es algo sano. Y sí, es algo coherente, mostrar auténticamente mi borde, mi no poder, mi estar hasta el gorro de algo. Pero no es sano en sí mismo el que no te deje algo que a mí me incomoda, me molesta, etc, arguyendo que es un «límite» y los límites son necesarios.

Los límites son necesarios si tienen un sentido vital. Si están delimitando algo verdadero. Si marcan la frontera entre Tú y Yo. O entre Yo y Tú.

Los castigos, consecuencias o, como se llamen, no son «límites». Son articulaciones argumentadas por parte del adulto, del que niño tiene que «entender» algo que el adulto se toma de manera muy personal y lo siente como un desafío interno. Entonces va a ir a por todas con él. Sin darse cuenta que, por el hecho de ir con todas y hacer que el niño «entieda» eso, le está imponiendo su voluntad. Es decir, se está saltando el límite que el niño está expresando y está invadiendo el territorio del niño, justificando que pone un «límite».

Cuando un límite en sí, no es invasivo y, si se fuera a convertir en un acto invasivo, el otro, como ser que puede manifestar sus límites también, tendría que saber y poder defenderse de esa invasión, marcando y delimitando su territorio.

Entonces, aquí, entra en juego la agresividad. Que es ese movimimiento vital básico de defensa-ataque, con el que estamos dotados los seres humanos: animados. Y con el que podemos marcar nuestros límites y aprender a defendernos cuando intentan invadir nuestro territorio.Es decir, cuando otros sienten que, su territorio incluye al ser de los demás. Los que son invadidos tienen que acceder a su potestad para defenderse y marcar el propio territorio y la propia voluntad. Porque, si no, se convierten en presa fácil de cualquier ser invasivo que haya a su alrdedor.

Es por esto que tratar los límites como si fueran algo en sí mismos con independencia de la persona humana me resulta aberrante y frío. Pues no refiere a algo real, sino a idearios por los que fácilmente se pueden usar para manipular e invadir a los demás. Aunque estos «demás» sean nuestros hijos y lo hagamos por «su bien».

Gracias hasta aquí! Os espero por telegram!

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